¿Prefieren leer a escritores o a juglares?

Ayer en Facebook. Un texto. 523 me gustas. 126 comentarios. De estos hay cromos repetidos. Se rayan, como para no pensar, como para ser borregos hasta de opinión. Todos alaban al autor, y lo copian, y lo reproducen. “Sencillamente perfecto”, “perfectito”, “sin palabras”, “una obra maestra”, “eres un genio”. Y a mí me pica la curiosidad, soy de sarna y de chile, picantón y picajoso. Me da por leer. Alrededor de medio folio de Word. No estoy vago. Lo termino. Lo empiezo. Lo termino y lo empiezo. Me he debido de saltar la perfección y la vuelvo a buscar. Y ahora me aseguro, con sus cedas-el-paso y sus stops. Comas y puntos sin excepción. Le hago un análisis literario. Los resultados dan negativo. Le hago un análisis más de corazón, más de sentimiento. Los resultados no son concluyentes. Lo voy a someter a juicio popular.

Venía a ser así, pero sin serlo, que no estamos para pleitos por honor ni para no cobrar por publicidad. Y entrecomillo, para no mezclarnos ni revolotearnos, pero es más de parafraseo, por diferenciar. “Lo eres todo para mí. Pero me da miedo que este tipo tan loco que soy yo, lleno de mierda y sueños de grandeza, aniquile nuestro teórico amor. […] Tal vez nos amemos de distinta forma. […] Me encantaría cambiar las cosas. […] Puede que esto nos destruya, pero qué precioso es. […] Yo quiero acariciarte tus partes y lo siento muy dentro, hasta en las entrañas. […] Solo estoy seguro de las dudas. Tan putas. […] Dejemos un espacio entre nosotros, aunque las incongruencias son del pasado y los dos queremos seguir sobándonos. […] Yo te amo, y no pensaba escribirlo. Vaya cagada. Voy a suicidarme. Pero espera. Lo diré de nuevo que le he cogido gustito. Te amo. Y tú, ahora, me respondes que también me amas a mí”.

Desde luego, no le quito el mérito. Porque le había leído más. Y es un gran escritor, y el texto era correcto, y había cierta música, y mucha idea. Y a decir verdad, lo mío es un ejemplo deteriorado, como para reafirmar. Y entonces, dirán algunos, a santo de qué le metes mano para decir que todo en orden. Todos a casa que no hay bomba, ni llamada. Pues claro que la hay. Porque en diez líneas leo teta. Y puta. Y mierda. Y dudas. Y ahorquémonos. Juntitos. De la mano. Por nuestros besos de medio lado. Y yo pregunto: ¿No les da pampurria? ¿No les deja como vacuos, como de un humor de muerto? Porque a mí me hace cavilar, muy profundo, que me preocupa en serio. Más por el lector que por el autor. Porque yo sé que al tipo que lo hizo le vale madres, que viene a decir que se la sopla, de trompeta y de tuba. Y por eso escribe la patraña que se desea leer. Pa los que aman las vidas de perros. Y los cuernos. Y los líos de faldas. Y las palabrejas de los genitales. Y los amores duros. Y sufridos. Y reñidos. Que son los únicos que tienen en casa. Que no son amores, sino guerrillas. De todos contra todos. Que se digieren a ratos. O a días. Pero que ni empapan, ni chupan, ni afligen.

Venga, me dirán, pues pon ya la querella. Pues la pongo, carajo, porque me enervo. Porque ahora todo es igual. Porque esa mujer de la que habla es un cuento chino. En español. Pero que traducido sería lo mismo. Al inglés o al francés. Todos en el mismo saco. Que la gente se ha hecho lectora de mentiras. Y por ende, hasta los buenos poetas mienten. Como bellacos. Como para propaganda política. Pero la culpa es de los ojos, que son los compradores. Y el mundo, se sabe, va de ventas. Y así tienen la pirámide de la popularidad narrativa:

Arriba. Novelistas de cuarto de pelo, de sádicos que regalan Mercedes. Y tuiteros hipsters de gafas de sol. Ciento cuarenta caracteres sin carácter. Porque ellos no son, pero dicen ser. Y RT y FAV. Porque a vosotros os suena sentirlo. O haberlo sentido. Mucha conexión. Ha dicho sexo, y piernas, y boca, y dolor que taladra los huesos. Y es justo la relación con Javier, y con Miguel, y también con Andrés. Y entonces hay follow. Y el tuitero mañana se quitará la vida por desengaño. Y vosotros, simbióticos, con él. Y él lo dice en una partida de billar con los colegas, que acaba de meter la negra; vosotros, con el cortaúñas en el dedo gordo del pie. Y el culo sobre el bidé. Y la pezuña dentro del wáter, para que no salte el trozo.

Pero vayamos abajo. Escritores de armario. De su ajuar y de sus enseres. A mitad de noche encienden la luz. Y la apagan. Y les vienen los fantasmas. Y sacan su ordenador. Por no vomitar. Porque hay algo que los ronda. Como serenos en patrulla. Y hablan de niños, o de tumbas, o de caminos, o de casas, o de olores. Y no han matado a nadie, pero son asesinos. Y han vivido sesenta años y dormido con sesenta esqueletos. O solo veinte y con cien. Pero solo han amado a uno. Secreto. Y sufren. Como si tuvieran agujas en los pulmones. Como de acupuntura al jadear. Quienes los leen, lo saben. Porque no hace falta que te lo digan. Porque esos gritos mudos se oyen. Porque no hace falta explicarlo todo. Porque me lo dijo una vez un premio Tusquets. Porque si tu personaje tiene leche agria en la nevera, es un desastre. Pero no lo llames “desastre”, que insultas al lector. Que lo deduzca. Que lo deduce.

Ayer en un blog. 0 comentarios. 0 lecturas. 1 con la mía si vale. Es una chica. Estudiante de medicina. Bilingüe. Ni un solo taco, pero qué bien clarito escupe. Pone a todos de vuelta y media. A la vida. A la existencia. Al tiempo. A la injusticia. Y a la sangre. Dice que la sangre de horchata dobla en densidad a la de plomo. Un sinfín de escritos. Me los leo todos. Yo no soy médico, pero me hago de Rayos-X. Le veo el alma. Tiene agallas. Hechas de vísceras. Y buena mano. Le sigo los trazos. Y deja huellas. Y pistas. Y meada de buen rastreo. Si le mataron al hermano, no lo contó. Pero algo le duele. Y le arde. Y a mí me gana. Pero es invisible.

En el fondo me siento culpable. Me la guardé para mí. Cuando pude difundirla. Cuando pude llevarla a los demás. ¿Pero pa qué? Si no dijo puta. Ni mierda. Ni lo que le miden las tetas. Ni lo que le pesa el odio. Ni lo duro que es respirar. Pero tampoco sé que digo yo con esto. Ni el 10% me sigue leyendo. Pero soy picantón y picajoso. Y curioso a rabiar. Así que al menos contéstenme a la pregunta:

¿Prefieren leer a escritores o a juglares?

Porque yo ahora me voy a dormir. Y podría inventarme una historia. De una chica. Que me espera en la cama. Que ayer follamos por primera vez. Y ella se hizo gárgola. Para protegerse. Por si las moscas. Y se hizo la dura. Y me dijo que era su cuarto tipo del mes. Estábamos a 2 junio. Mal pintaba. Yo le dije que era mi segunda María. Segunda del día. Nos dimos la vuelta. Espalda con espalda. Ella lloró en silencio. Yo hacía tiempo que era de lágrimas evaporadas. Y ambos podríamos habernos querido. Pero la vida es una jodienda. Tan zorra. Tan perra. Tan desgraciada.

Solo que no. Cama vacía. Sábanas de rugby y “Los gatos pardos”, de Ginés Sánchez, sobre el cabecero. Otro diablo. Si escribo esto es por él. Para que me entiendan. Que eso es saber escribir. Y poesía. Y literatura. Y su ser en papel. Y no la puta mierda que se comparte en Facebook. Y tal vez por decirlo así me compartan esto a mí. Y entonces lo lean a él. Y descubran lo que es sentir las palabras.

gatos-pardos

El día que me mataron no es el día que morí

El otro día, le pregunté a un escritor amigo de mis cataplines que cuándo había nacido. Él me dijo que por tiempo y documentos contaba veintipico años, que nació en los 90 y que lo mataron varios meses atrás. Me sonó rocambolesco aquello de que mencionara su condición de asesinado, más que nada porque hablaba, miraba y se rascaba también sus cataplines tanto como yo. Pero con estos poetas actuales, quién iba a saber; tan pronto te miden la existencia por palabras como por mujeres.

- ¿Por qué dices eso? ¿Mal de amores? ¿Te rompió el corazón Mariela y eres un muerto viviente? -quise saber.

- Mariela -me respondió-, Mariela me rompió el corazón siete veces, lo arreglé ocho, jodí yo el de otras cien y aún me quedan energías para otras tantas. Yo soy más bien un vivo matado, porque desde el día en que ella me hizo perder la confianza no hubo cristo ni agujero que me la devolvieran. Cuando alguien te hace una vez sembrador de dudas, ya es para siempre. Y a mí ni me duele la verdad ni me manda a la tumba la mentira. Pero la duda, amigo, la duda es el crimen de la ilusión para el resto de los días.

 

 

¿Eres español y quieres venirte a Londres? Esto es lo que hay ahora mismo

Londres-Guillermo-BoraoEscribo este post, que encima es el primero de mi recién parido blog, para comentar los primeros veinte días de mi aventura londinense. No lo hago como recordatorio, tampoco como diario de a bordo o como cuaderno de bitácora, lo único que pretendo es ayudar a todos los posibles españoles que andan pensando en dejar el país para adentrarse en las maravillas de la capital inglesa. Espero que lo que vayáis a leer a continuación os sirva para inclinar la balanza de la indecisión al menos hacia un lado. Ya os adelanto que si no los tenéis bien puestos y estáis acostumbrados a la vida de marquesitos, intentad arañar un poco más en la economía familiar.

Habrá tropecientos mil escritos acerca de experiencias propias, pero es que cada vez que se le pone punto y final a uno se vuelve obsoleto. Lo digo porque ya no veo que los argentinos huyan de la miseria a España o los judíos prolonguen su éxodo de Alemania para evitar que les descarguen una ristra enteras de balas en la sien. Los tiempos cambian a toda pastilla y el primero que chufle, capador. Los demás… pues caparán mientras quede pastel para hincar bocado. ¿Y cómo está el pastel ahora?

Lo bueno y lo malo de nuestra diáspora es que no es un pack completo. Algunos tendrán suerte con el trabajo, otros con el alojamiento o la gente de su entorno, y así podríamos elaborar una lista de las cosas que hay que tener en cuenta antes de poner rumbo a Inglaterra “a las bravas”. De hecho, vamos a hacerlo, porque la única manera de saber cómo está la situación ahora mismo es desmigajándola para que quien quiera venir sepa a qué atenerse y cuándo sentirse afortunado. Esto es lo que os puedo contar yo, a día 11 de noviembre, de lo que hay:

1. Vivienda

Olvidaos del centro de Londres, olvidaos del piso que compartisteis en el centro de Toledo, Granada o Zaragoza por 200€ con todo incluido. Aquí una habitación digna de adjetivarla con una fastuosa palabra como DECENTE no baja de las 400 libras. Y eso es ganga. Pensad que la media, en un barrio como Stratford (zona 3) en el que se halla este servidor, estará alrededor de las 550 libras la ‘single room’ y 500 la ‘double room’. Compartiendo, por supuesto, con un mínimo de cuatro personas y hablando siempre de la decencia. Algo más normal se dispara a las 700, que es el precio que hay que pagar para que el curry del vecino no sea el perfume que se cuele por debajo de la hendidura de la puerta. En mi caso, he tenido la inmensa suerte de contar con una amiga como María que me ha permitido ser un okupa elegante y apañado para ya desde aquí buscar una morada a la que llamar hogar. 20 días después mantengo mi condición de infiltrado por no dar con mi dichosa decencia. Lo cierto es que su habitación y edificio, en calidad / precio, es un auténtico edén… y eso pone el listón aún más alto. A día de hoy, los pisos en Londres se quitan de las manos y no es una noticia esperanzadora porque ya no existen aquellos chollos de tiempos pasados.

2. Trabajo

“En Londres encuentras trabajo el primer día”, “Los sueldos son el doble que en España”, “Te cogen en cualquier lado”. Ya, pamplinas. Yo tuve una suerte inmensa de conseguirlo a la media hora, con una retribución que duplicaba la mía como periodista y en una tienda de ropa con prestigio internacional. Pero ni de lejos es lo común. Di con un ‘manager’ único, con un corazón como el de Teresa de Calcuta, a la hora exacta y en el momento exacto en el que mi boca no soltó un exabrupto sino un “Hi, I’m journalist, I’m looking for a job and it’s my first day in London. Could I talk to the manager?”. Ni idea de si entonces lo pronuncié bien o si de la gramática era la adecuada. Mis astros se alinearon mejor que ‘Los Galácticos’ del Real Madrid y aquel señor de indumentaria exquisita me dio la oportunidad de iniciar una carrera en este país dentro de la moda. Imagino que algo hicieron mi CV y la entrevista porque tengo los huevos pelados de currar desde los 17, pero aun así un buen camarada mío lo denominó como “flor en el culo”. Os adelanto que aquel manager, solo para hacerme sabedor de lo que es CVcear en Londres, me dijo que durante una hora y media entregara mi dilatada experiencia laboral en el resto de ‘stores’ pa’ comprobar si era o no un tipo ‘lucky’. No recuerdo a cuánto ascendería el monto de la operación, pero de unos 15 papelicos que dejé solo me llamaron de una tienda a la que no supe ni responder por una velocidad endiablada de quien osase telefonearme. Por curiosidad, marqué “rellamada” a los cinco segundos y me hicieron una estupenda cobra auditiva.

Convivo con otros tantos españoles e italianos que se desloman entre cocinas, bares y restaurantes para llevarse el jornal. Algunos se descojonan, y no de risa si somos precisos, tras 14 horas diarias para pagar el alquiler, la comida, el transporte y algún que otro fumeteo. Para muchos este es el punto principal de la andadura, salir de la patria para demostrar una valía hercúlea y una competencia mayúscula en vuestro sector. Pero salvo que pertenezcáis al sector científico o tecnólogico y hayáis sido unos estudiantes notables con un dominio excelente del idioma, olvidaos. Mi consejo para todos los profes de música, periodistas, amantes del deporte, abogados, economistas, ADEístas y resto de graduados neonatos… ¡venid a aprender inglés con los machos bien puestos y las ideas bien claras! Esto no es el paráiso y la advertencia de los grandes emigrantes, perros viejos que ya saben de qué trata esto, es que busquéis en otros lugares más pequeños del Reino Unido. Esto está infestado de españoles y aunque nos consideren una mano de obra barata y diligente… no nos tienen por eruditos. Quedaos con esta frase: NI SIQUIERA EN VÍSPERA DE ‘CHRISTMAS’ HAY MUCHA OFERTA DE EMPLEO PARA LOS ESPAÑOLES. Recuerdo que mi ‘manager’ me soltó lo siguiente: “Has conseguido en tu primer día lo que muchos londinenses no logran en años”. LONDRES YA NO ES LA SEDE COSMOPOLITA PARA GANAR DINERO FÁCIL, RÁPIDO Y EN BUENAS CONDICIONES.

3. Comida

Quizá lo más positivo en el balance general. El país del sándwich será para los que han elegido volar como au-pair y se han topado con una familia rácana, rancia y vegana. (Ojo a los puristas de la lengua con esto del veganismo, porque la RAE anda algo modorra con aceptar el término y el ‘veganism’ inglés también nos lleva la delantera. Hoy por hoy no existe). Hacer la compra en Londres es bastante barato en relación a los salarios y hay productos de todo tipo. La diferencia está en el supermercado más cercano y en la cadena que elijáis para llenarle la barriga al frigorífico. En España apenas se nota el margen de beneficio del Día, Mercadona, Alcampo, Eroski o Carrefour, por decir algunos, pero aquí unos se van de madre y otros te permiten incluso degustar una nueva línea alimentaria. Si cerca de eso a lo que apelaréis como casa hay un Morrisons, Aldi, Lidl o Asda, vuestra estancia en Londres tendrá mucho sentido. Los Tesco, Sainsburys y The Coperative os sacarán de algún apaño cuando visitéis los recovecos del centro de la ciudad y los Waitrose o Mark & Spencers violarán vuestra cartera como lo ha hecho El Corte Inglés durante tanto tiempo. Mejor carne, mejor leche, mejores huevos, mejor fruta y muchísima oferta para cualquier tipo de bolsillo. Por eso no os preocupéis. Si alguno es muy exquisito, coged atún, tomate frito y un buen maletín de Cola-Cao porque es lo que más podrías echar en falta.

4.  Idioma

Yo también veía Breaking Bad, Prison Break y todas esas series en inglés con subtítulos en idéntico idioma y me sentía un lince políglota por entender cada ‘fuck you’ y ‘don’t touch me’. Desde luego, toda base es buena y si gozáis de un nivel alto (alto de verdad) no es tampoco motivo de alarma. Sin embargo, como sea un b1 de colegio y no hayáis hablado más que para el ‘speaking’ de 2º de bachillerato, que Dios os asista. El acento británico es una mezcolanza de 56 países y no encontraréis dos personas que entablen conversación de la misma forma con vosotros. Cuesta mucho aguzar el oído y experimentaréis una frustración continua hasta que logréis comunicaros con algo de habilidad en el ámbito laboral. Como algo personal, ser escritor, saborear la lengua española en cada letra y sentirme tan mequetrefe por no poder ni contestar dos frases sin intercalar un “sorry” hace mucha pupa. Muchos descubriréis que gozáis de una gramática incluso mejor que los propios británicos, que sois capaces de corregirles a ellos en cómo se debería decir algo pero no lo haréis porque… ¡no tenéis ni repajolera idea de construir la frase!

5. Amigos

“Tranquila, mamá, no me juntaré con españoles porque es perder el tiempo”. Bffff… lo perderíais si lo tuvieráis y cuando lo tengáis para perderlo lo haréis junto a personas que portan en el pecho la bandera roja y amarilla. Luchad contra esto si venís, no pernoctéis con gente de habla hispana y alejaos en todo momento de ellos. También los italianos, que chapurrean la misma basura de inglés que nosotros. Yo estoy en el 99% de los españoles con alas que fuera del trabajo solo trata con tipos del país del espagueti y, claro está, del mismo que me vio nacer a mí. Me consuela que he hecho grandes amistades porque aquí los de la misma calaña se ayudan y puedo darme de hostias con vascos y reírme o vaguear con andaluces.

6. Familia

El Erasmus era otra cosica. Hubieseis vendido a vuestros padres y hermanos en las rebajas solo por una noche de fiesta más en Bolonia, Bruselas o Amsterdam. Aquí los vais a echar de menos como nunca y vais a valorar cada centímetro de casa. Todo el mundo llora de impotencia en algún que otro momento, a todos se les escapan las lágrimas en el lugar menos pensado, ya sea cagando o en el ‘underground’. Es humano, normal y comprensible. Apoyaos en los que más os quieren porque las cosas de palacio van despacio. Y ya que de palacios no vais a ver ni el chorizo, necesitaréis el cariño de la familia.

7. Pareja

La probabilidad de romper con vuestra pareja es incluso superior a la del Erasmus, más que nada porque seis meses de juerga e infidelidades se pueden cubrir con mucha soltura y es cuestión de tiempo que regreséis a sus brazos. Cuando te escapas sin el billete de vuelta, o estás junto a la persona que compartirá el resto de tu vida o eso no hay quien lo mantenga. Imaginaos volver a las 23:00, catorce horas en el curro con dos transportes distintos de por medio, sin la compra hecha, con el compañero de cuarto preparándose un arroz tailandés y llamar cinco minutos al novio o novia indignada para que cuente que ha llovido después de lavarse el pelo y además no se siente muy atentido/a por vuestra parte. A mí porque me tocó la lotería y no puedo estar más enamorado, que si no es para replantearse lo de verse tres días cada dos meses y a saber hasta cuándo. Si alguno que lea esto no es el que se va sino el que ve cómo se le van, siento mencionar que quien quiera fiesta y excesos… Londres es un lugar muy peligroso.

8. Cosas varias que hay que saber

El transporte en Londres es bastante caro. No voy a descubrir el mundo ni a hacer hincapié en esto. El metro, con tarjeta Oyster, vale entre 2.30 y 3.20 libras CADA VIAJE SI ESTÁIS EN ZONA 3 COMO MUY LEJOS y no pisáis la 4, 5 o 6 en ningún momento. Si quedáis con un colega en el centro, pues eso… unas 5.40 libras verle el careto un rato, lo mismo que el Cine + McDonald’s en España. El autobús está en 1.45 libras y ayuda bastante. Os voy a detallar algunos apartados que creo que son fundamentales si realmente decidís partir:

- Bajaos Citymapper porque os sacará de cualquier apuro si estáis perdidos o necesitáis ir a algún lado.

- Pedid el National Insurance Number ya desde España. Llamad desde un móvil inglés si podéis o que lo haga alguien desde aquí diciendo que eres tú. Os darán la cita para el mes siguiente más o menos y así llegaréis a tiempo. En muchos trabajos os pondrán pegas si no tenéis el NIN en vuestro poder y además cobraréis menos si estáis en faena sin él. Una cosita es la cita y otra el número. Cuando acudáis a la entrevista en Londres, habréis de esperar otro mes apróximadamente hasta que os llegue la carta con el número definitivo. Usad siempre la dirección de un amigo que sepáis con certeza que puede recibir vuestros correos postales.

- Abrir una cuenta del banco es un sorteo. A mí me costó dar con una cita y en un lugar adecuado. Otros compañeros posaron su culo en una oficina y al instante lo lograron. Eso ya es el azar. Respecto a la entidad bancaria… la que veáis que os ofrece mejores condiciones.

- Quien tema no ver el sol, aborrezca la lluvia y piense que hace un frío de mil pares… mis 20 días han sido de lo mejor de la historia londinense. De hecho, la noche de Halloween puede que fuese una de las más calurosas desde que se inventaron los registros. No es pa tanto eso de sentir las cuatro estaciones del año en 24 horas.

Y con esto cierro este extenso y espero que productivo post. Cualquier duda podéis comentarla en este mismo hilo. A partir de ahora pienso utilizar mi blog como herramienta literaria e ir contando el día a día de lo que será mi primera novela o alguna que otra reflexión de este país grisáceo. Para los curiosos, podéis leer alguno de mis relatos en www.guillermoborao.com.

¡Mucho ánimo para todos los futuros emigrantes a Londres!